La inteligencia Colectiva en las organizaciones


Siempre me han llamado la atención los bancos de peces. Me pregunto por qué leyes se rigen, qué instinto les hace estar tan coordinados. Bailan. Todos saben lo que tienen que hacer.
Estamos inmersos en una Revolución tecnológica exponencial  (Big Data, IoT, IA) que está obligando a las organizaciones a repensar sus estructuras organizativas, sus modelos de negocio y sus propuestas de valor.
En este mundo VUCA, volátil, incierto, ambiguo y complejo necesitamos construir organizaciones líquidas, ligeras, equipos autogestionadas capaces de adaptarse a entornos cambiantes.
¿Cómo podemos hacer para que aflore la inteligencia colectiva en nuestras organizaciones?
Construyendo una cultura fuerte
Las empresas necesitan construir una cultura fuerte, con una visión y misión compartidos, con unos valores corporativos alineados con los valores de las personas que trabajan allí.
Los empleados deben ser los primeros prescriptores de la empresa y poner en valor (capital social) su marca personal.

Creando espacios colaborativos
La Tecnología nos permite trabajar desde cualquier lugar y en cualquier momento lo que ha hecho que las empresas se replanteen los lugares de trabajo. Se necesitan oficinas que inspiren, que favorezcan la colaboración y la cooperación. Las oficinas se transformaran en espacios abiertos, luminosos, espacios para dialogar, para generar ideas, para desarrollar nuestra capacidad creativa.

Generando vínculos emocionales
Debemos dedicar más tiempo (tiempo kairos) dentro de los equipos a dialogar, a reconocer nuestras fortalezas, nuestras motivaciones individuales y como equipo. Nos hemos pasado demasiado tiempo cuestionándonos, mirándonos los unos a los otros, desperdiciando toda esa inteligencia colectiva que se genera cuando nos sentimos formando parte de algo más allá de nosotros mismos. Cada miembro del equipo debería saber quien es, para qué está y que valor aporta al equipo y a la organización.
La esencia de los grandes equipos es que sus miembros sientan una gran conexión entre ellos, disfruten de su trabajo, se sientan comprometidos con el proyecto y con la organización. Los equipos que marcan la diferencia comparten visión y objetivos. Tienen valores comunes. Celebran, aprenden, comparten y aprenden de sus errores.
Potenciando la Diversidad
Se necesitan otras perspectivas, otras formas de actuar y de pensar. La incorporación de la mujer al entorno laboral ha reforzado la inteligencia social dentro de  los equipos. En el 2020 el 50% de la fuerza laboral serán Millenials.  Necesitamos aprovecharnos de esa diversidad para desarrollar el pensamiento crítico, para ver otras opciones, para cuestionarnos la forma en que estamos haciendo las cosas.

Volviendo a los rituales en los equipos
Deberíamos tomar nota de lo que funciona en el entorno deportivo. Todos los deportistas desarrollan algún ritual, un ritual individual como herramienta para influir en su mente y un ritual de equipo antes de enfrentarse a cualquier evento deportivo. Todos hemos visto a Nadal o a los “All Blacks” de rugby haciendo la danza antes de empezar el partido.
¿Por qué no utilizarlo en las organizaciones?
El poder del ritual es grande, conecta emocionalmente, convierte cualquier acto en solemne,  hace sentirse orgulloso. Podemos crear rituales dentro de las organizaciones para dar reconocimiento, para celebrar éxitos, para reforzar lo que nos une y lo que nos diferencia del resto.
El mundo está lleno de oportunidades pero sólo sobreviviran aquellas empresas que desarrollen su inteligencia colectiva y su capacidad de aprendizaje

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